Estaba escuchando música de
terror, cuando de pronto oyen que golpean la puerta… estaba metida navegando
por Internet, leyendo cosas de terror y viendo uno que otro video. El ambiente
era lóbrego con todos los adornos de su cuarto, hacía tiempo que no cambiaba el
foco pues le gustaba la oscuridad. La mayor parte de su tiempo hablaba con un
amigo de España que se hacía llamar –“el hijo perdido de la Luna”-, su
sobrenombre era Vincent Leiva, moderador de un grupo en una red social donde
ella era integrante y tenía dos años de antigüedad. Este grupo se denominaba: -“Del
terror y de Misterios: Mundo Paranormal”- Ella estaba envuelta entre fantasías
y delirios mentales visuales, tenía una extraña “enfermedad mental”, que estaba
ligado al gusto de pertenecer a la oscuridad y eso hacía que de día viera
extrañas alucinaciones que la envolvían en un mundo de misterio y una
personalidad energúmena. No obstante su familia paterna tenía antecedentes de
historias empapadas de muertes extrañas por brujería y tener bisabuelos que se
dedicaron a la brujería, habían leyendas dentro de la vida de esa familia y
esta muchacha al pertenecer a una familia católica y decir que “escuchaba voces
y veía cosas que después sucedían” hizo alarmar tanto a la familia que la
internaron al psiquiátrico por tres meses. Ella se había convencido de que lo
que tenía era realmente una enfermedad mental y se estaba acostumbrando a vivir
de eso y de no meterse en la vida de las demás, de no cambiar circunstancias por
nada del mundo; ya que no se sentía con la responsabilidad de generar cambios
por medio de sus precogniciones. Aparentemente tuvo una vida digna y tranquila,
a veces trataba de no depender de los medicamentos. Una vez soñó algo extraño, vio
que él hijo del psiquiatra que le atendía sufría un accidente y que el doctor
no podía asistir para ver a su hijo pues había un caso extremo que atender en
ese preciso momento y no podía desatender. De pronto oyó un timbre insistente y
cuando pensó abrir la puerta se encontró a la mitad de la calle y un coche le pitaba
el clapson, por poco era atropellada y no tenía idea de que hacía a mitad de la
carretera. El joven se percató que la muchacha no se encontraba bien y se veía
como ida, ella le pidió que la llevara a su casa y así fue. El muchacho estaba
molesto con ella, en todo el camino estuvo como ida: -“¿Cómo te llamas?, ¿Vives
sola?”´- le preguntaba el joven sin recibir respuesta, y cada vez creía
enfurecerse hasta que encima de un buró encontró medicinas y una receta medica;
-“¡Wow! Con razón estás así, tomas sedantes. Y te llamas Marisa Lamas, tienes
20 años… Mi padre trabaja en ese hospital y tu doctor es...”- palideció al ver
el nombre del doctor, se trataba de su padre. –“Marisa, ¿eres paciente de mi
padre? ¡Oh no!”- Marisa sentada solo lo veía extrañada. –“Soñé que te
atropellaban entonces”-, decía Marisa soñolienta, me duele la cabeza. –“No sé
cómo llegue hasta ahí, sé que no soy sonámbula”- El joven suspiro contrariado. –“No
me llevo con mi padre y tengo que conocer a una de sus pacientes en estos
precisos momentos que me siento tan mal”- Marisa lo miraba, -“¿Por qué?, ¿Rompiste
con tu mujer?”- dice en son de burla, y este se impactó con su pregunta. –“Pues
es eso realmente, ¿quién eres tú?, ¿Por qué lo sabes?”- Marisa se agarraba de
la cabeza asustada, -“No lo sé, me lo dicen esas voces. No me importa nada de
tu vida ni quiero ayudarte a solucionar tus conflictos suficiente tengo con los
míos”- Otra vez había sucedido, Marisa entro en histeria, -“No quiero que
suceda, vete”, el joven se dirigió hacia la puerta. –“Tu eres vidente y no lo sabes.”-
Decía el joven –“Hasta ahora nadie más sabía que rompí con ella y tú lo viste”-
Marisa frunció la mirada con enojo -“Estoy
enferma, ¿qué no lo ves? Vete de una vez y pasaras inadvertido en mi vida como
que nunca te conocí. Soy una enferma mental. Y si tu mujer te engañó, es su
problema por no valorar…”- De pronto algo sucedió que hubiera un silencio frio
entre los dos, -“¿Ves? Otra vez sucedió. ¿Cómo sabes eso?”-, Marisa se
incorporó y como pudo saco al joven de su casa. –“No quiero que suceda otra
vez, por favor. Déjame en paz. Va ver
una solución en tu vida, no te estanques en lo mismo o repetirás siempre ese
tipo de relaciones fallidas. Yo he logrado bloquear esto, pero siempre hay algo
que lo detona, ya no quiero sufrir así. Me importa poco tu vida, no la puedo
cambiar, vete ahora”- El joven se quedó intrigado por el suceso ocurrido, salió
de la casa y todo se calmó se sentó en las escaleras para reflexionar el
momento extraño que tuvo con Marisa, pronto escucho un espejo romperse y lo
alarmó. Al entrar a la casa se encontró con la desagradable situación que
Marisa había roto un espejo para cortarse las venas, lo había roto con su
propio cuerpo. –“¡Oh no! Rayos, ¿Por qué hiciste esto?”- Marisa desvanecida en
sus brazos murmuraba: -“Déjame morir por favor. No quiero involucrarme con las
vidas de las personas y no quiero ayudar a nadie para cambiarles sus problemas”-
decía Marisa y se desmayó, este la cargó entre sus brazos y como pudo la llevo
al hospital donde trabajaba su padre, pensando que lo iba a reencontrar
nuevamente. Al llegar, rápidamente recibió auxilio. El medico estaba enfadado
con su hijo: -“Casi la atropello, la lleve a su casa y platicamos. Empezó a
escuchar esas voces que le hablan del futuro y dijo muchas cosas que hasta el
momento nadie sabe”-, el doctor Loera estaba contrariado y molesto. –“¿Futuro
dices? Hasta ahora nada comprobado, está paciente sufre de delirios de persecución,
¿Cómo te atreves a crearle un brote critico cayendo en la trampa de sus alucinaciones,
fue tu culpa que intentara quitarse la vida. Para ya no escucharlas”- reclamaba
Loera –“Está paciente estaba controlada desde hace tiempo y solo falto un
detonante para recaer en el mismo sufrimiento. Ese detonante mi propio hijo,
¿Cristian en que pensabas?”- Cristian se cubría las manos a su cabeza, -“Padre,
¿qué sabes de la vida de esta paciente?, de su vida pasada de su árbol genealógico
familiar. ¿Te has interesado alguna vez en indagar en las vidas de tus
pacientes? Existen personas con dones sobrenaturales y lo desconocen, de ahí
que se confunda con enfermedades mentales, ¿has pensado en eso? Eres muy escéptico
padre, insensible”- Loera abrió la puerta del consultorio y saco a su hijo: -“Para
eso están los psicólogos, ellos se encargan de eso.”- Jacta su padre como
última sentencia. Cristian entrelazo sus dedos, decidido a que desentrañaría el
misterio de la vida que ocultaba Marisa, por lo menos era un distractor del
sufrimiento que le estaba causando la separación de su novia, ella llego a su
vida en el momento preciso y quizá el destino los hizo juntarlos, si ella
estaba destinada a cumplir una misión por medio de su don, estaba seguro que el
encontraría la manera de como hallar el modo para hacerle comprender que tenía
un don especial y debería ayudar a los demás. Pregunto a la recepcionista los
datos de Marisa pero esta se lo negó rotundamente, -“Sé dónde vive y voy a
entrar a su casa”- le dice Cristian en tono amenazante, -“Joven, eso es allanamiento
de morada. No vaya a meterse en líos; de por sí, mire ya lo que le ocasiono a
la paciente”- Aquella observación no detuvo a Cristian, salió corriendo del
hospital, -“No se corre por los pasillos”- Le ordena a gritos el intendente. –“Cambiaré
ahora yo un estilo de vida y desentrañar un misterio Don Jorge”- decía Cristian
decidido –“¿Desentrañar un misterio dice?”- retintineaba deteniendo con la escoba
entre sus codos, -“¡Vaya muchacho, sale de una para entrar a otra!, ¿hasta
cuándo va a entender?”- decía par sí mismo. Poco después Cristian llegó a casa
de Marisa, forzando la puerta pudo entrar hasta que de pronto la voz de un
infante le interrumpió, -“No debería entrar a casas ajenas”-, le dice un niño
que se acercó de repente. Cristian se percató que el niño tenía chamarra a
pesar de que era época de mucho calor y usaba un par de chancletas rotas y una
bermuda café muy deteriorada, sin embargó no le dio importancia y entró a la
casa, -“¿Qué es lo que busca?”- pregunta el extraño niño, Cristian sintió escalofríos
y trago saliva espesa, -“¿Cómo rayos entró sin que lo sintiera?”- pensó, -“¿Le
paso algo a Marisa?”- pregunta el niño. Cristian se sentó en cunclillas y
empezó a cuestionarle, -“¿Quién eres?”- El niño tardó en contestar y guardo un
silencio profundo, -“Me llamo Carlos, soy hermano de Marisa, ¿le ha pasado algo
a mi hermana?”-, Cristian guardo silencio no sabía cómo contestar –“Otra vez
está internada, ¿verdad?”-, el muchacho suspiro, -“Tuvo un accidente y yo la
lleve al hospital y hasta que se recupere volverá, ¿sabes dónde puedo..?”- el
niño se le “desvaneció” frente a sus ojos y pronto lo vio por las escaleras, -“¡Ven!”-
le ordenó el niño ante la sorpresa de Cristian, -“¿Quieres saber la verdadera
identidad de mi hermana?”-, le dice y Cristian reaccionó rápido, entró a un cuarto oscuro y prendió la lámpara de su
celular descubriendo los adornos prestigiosos que adornaban lóbregamente el
cuarto, quedó atónito mirando todos los cráneos y la gran colección de muñecos
tipo elfos que tenía en su cama. –“Mi familia procede de una familia de brujos
desde los bisabuelos, Marisa heredo los dones de mi abuela pero no lo sabe. Mi
hermana, que es la madre de Marisa es católica y al negar los dones de Marisa pensando
que era obra del demonio y con sus pensamientos tan a la antigua le prohibía
hacer uso de sus dones, diciendo que eran delirios de una enfermedad mental y
no tardó en hacérselo creer, por ello reprime esos instintos naturales de la
precognición. Dentro de un portal digital, en esa computadora ha dado pruebas de
su talento en un grupo del que es miembro, aun así ella misma cree que es cómo
un juego donde por medio de la sugestión de la gente puede crear obras
maravillosas parecidas a la magia. Pero no es lo que le hace la magia ser un
ser extraordinario e increíble sino la videncia que tiene por medio de las
venas y las voces de nuestros antepasados que le guían interiormente y le
instruyen, desgraciadamente esas cosas asombrosas hoy en día pasan por alto y a
Marisa se le ha diagnosticado como esquizofrenia, con sedantes e instrucciones
para lidiar con su don que esconden por medio de una extraña enfermedad mental
y terapias que no hacen otra cosa más que lavar el cerebro a las personas capacitadas
con esos dones. Marisa se ha conectado al sistema colectivo de la sociedad
humana y tener que cumplir reglas para ser aceptada, y eso hace que su cabeza
tenga muchos pensamientos desorganizados y alucinaciones que le crean los fármacos
médicos.”- Mientras decía esto, el niño le entrego un baúl que Marisa guardaba
con gran recelo, regalo de la abuela después de su fallecimiento. Cuando Cristian
lo abrió, descubrió un libro muy antiguo con un pentáculo en la portada, un
cuchillo de doble filo con el manguillo negro, un ramita de árbol que olía a
pino y un medallón extraño que parecía ser “un nudo de tres picos”. Cristian cerró
el pequeño baúl, atónito por el gran tesoro que había encontrado, además
encontró una libreta pequeña que parecía el diario antiguo de su abuela. Este último
lo cogió y lo guardo en el bolsillo de su chaqueta. Se lo llevaría a Marisa
para que lo leyera y descubriera su herencia familiar, -“Gracias, eres muy
amable. No te preocupes por tu hermana se recuperara pronto”-. Repentinamente entró
al cuarto una ráfaga de aire que levantó las cortinas oscuras de la ventana y
al incorporarse noto que el niño ya no estaba, Cristian se asomó a buscarlo, bajo
las escaleras corriendo y vio que la puerta de la entrada estaba abierta, creyó que el
niño salió sin cerrar la puerta, se sentó y empezó a leer el diario, parecía
que la abuela estaba narrando su historia de cómo terminó su noviazgo y el
motivo, de cómo encontró a Marisa y del accidente. No daba crédito de lo que
estaba leyendo, ese diario había sido escrito hace mucho tiempo, por otra
persona pero la situación era la misma, -“¿Cómo era posible todo esto?”-. Sin
darse cuenta paso todo el día en la casa, esperaba los padres de Marisa, ellos
nunca llegaron. Pronto se armó de valor y de noche se dirigió rumbo al hospital.
–“Doctor Loera, le habla su hijo. Pregunta otra vez por la joven que atropelló,
aún no ha podido entrar a la realidad después del accidente, mucho me temo que
la enfermedad mental de su hijo esta empeorando.”- El doctor hizo una mueca en
sus labios de desprecio y le dio seña dándole la orden que deje entrar a su
hijo. –“Acuéstate”-, le ordena, -“No padre tu no entiendes, debo decirle algo a
Marisa, he descubierto la verdad de las voces”- El doctor Loera preparaba una
inyección para calmar a su hijo, -“Y el hermano de Marisa que nunca tuvo, ¿Lo
sigues viendo?”- Cristian se recostó agarrándose la cabeza –“De echo el me dejo
entrar a la casa y me contó la verdadera historia de tu paciente”-, Loera
respiro resignado, -“Por eso me hice psiquiatra hijo, para tratar a personas
con tu trastorno mental esquizofrénico y ayudarlas a sanar su mente”-, Cristian
abrió los ojos aturdido y confundido, -“Padre, por lo que más quieras, la
esquizofrenia no se contagia. Necesito ver a Marisa, quiero que se recupere de
sus heridas”-, su padre ya lo estaba inyectando en el hombro derecho y pronto
sintió frió miro hacia l ventana y vio el mismo niño que había visto en casa de
la muchacha. –“Lo siento, yo soy tío de Marisa, vine a recogerla aquel día del
accidente cuando tú la atropellaste y murió por tu culpa. Por esa desilusión amorosa
que te segó el camino y tus pensamientos llenos de odio le dio muerte a una
muchacha que tenía mucha vida por delante y si no tu por otro medio se iba a
enterar del don que tuvo y si, tú eres como ella. Tienes el don, pero eso a mí
ya no me corresponde guiar, las voces de los antiguos te guiaran sino te volverás
loco antes de comprenderlos. Tu mente creo escenas en las que Marisa estaba viva
por el sentimiento de culpa. Ella está evolucionando espiritualmente y ha
pedido ser guía en tu camino, pues se enamoró de ti y como gesto los dioses
antiguos le han dado la oportunidad de guiar tu destino.”- Cristian balbuceaba
como si estuviera hablando con alguien, Loera preparando otra inyección. FIN
Después de todo estás escondida, espiándolos. Viendo cómo se besa con tu mejor amiga y ahí están, acariciandoce y seguro no están hablando de ti y tu lloras desconsoladamente con lágrimas torrenciales que caen a tu pecho adolorido y te duele imaginar que todas esas confesiones eróticas a tu mejor amiga que tenías con tu novio, iban hacer el detonante para que tu novio te tronara y tu amiga lo fuera a buscar, para ver si eran cierto esos besos esas caricias que a ti te hacia. Tus ojos están rojos de tanto llorar, aun no puedes digerir la idea de esa carta "misteriosa" que te llego en anonimato con la letra de tu mejor amiga diciéndote la verdad y hasta donde los encontrarías justo ese día. Te dio risa pues tu ya conoces todo de ella hasta su forma de escribir e ingenuamente creería que no te ibas a dar cuenta. Sin embargo, pensaste que se trataba de una broma, ¿verdad? Una inocente broma de su parte, pero sorpresa que fue verdad, vaya hipocresía. No ob...
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